Los tratamientos de ortodoncia en pacientes adultos cada vez son más frecuentes. Y es que esta especialidad ofrece un amplio abanico de soluciones para quienes quieren mejorar su sonrisa y salud bucodental.
La Ortodoncia, definida por la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) como especialidad odontológica que estudia, previene y corrige las alteraciones del desarrollo, las formas de las arcadas dentarias y la posición de los maxilares, con el fin de restablecer el equilibrio morfológico y funcional de la boca y de la cara, mejorando también la estética facial, se ha convertido en tratamiento muy popular no sólo en la infancia, sino que cada vez es más habitual en adultos.
“Hace 20 años el 90% de las personas que llevaban algún tipo de aparato de ortodoncia eran niños, actualmente el porcentaje de pacientes adultos que se ponen ortodoncia es similar al de niños”. Sin embargo, la opción más demandada entre los adultos consiste en el uso de alineadores transparentes que aportan una mayor estética y comfort al paciente.
Se trata, tal como afirma la Asociación Americana de Ortodoncia, de una mejora palpable que no sólo se ve reflejada en la salud, sino también en la autoestima y en las relaciones personales, algo que influye en la confianza en uno mismo.
Aunque no existen límites en la edad a la hora de usar ortodoncia y que, como dicen muchos, más vale tarde que nunca, lo cierto es que una boca que necesita de estos tratamientos no es una boca completamente sana y cuanto antes se corrijan sus problemas, antes se alcanzarán los beneficios que esto supone para la salud bucodental.
Vamos a repasar algunos de los beneficios de la ortodoncia:
1. Sonrisa bonita y estética.
2. Mayor facilidad en la higiene diaria ya que podremos acceder a todos las zonas de la boca con menor esfuerzo. Con dientes mal alineados la retención de alimentos es frecuente y molesta, lo cual obliga a una higiene minuciosa y laboriosa.
3. Mayor efectividad de los mecanismos naturales de auto limpieza, pues cuando los dientes están bien alineados reciben por igual y con la misma intensidad el contacto y masajes de los labios, mejillas y lengua, encargados de ejercerla.
4. Menor desgaste y deterioro de las piezas dentales. Si los ejes dentarios tienen la posición correcta, trabajarán de forma idónea sufriendo un desgaste mínimo y una efectividad máxima.
Se trata, por tanto, no solo de conseguir una sonrisa bonita sino una boca más saludable.